El antiguo Hotel Colonia Puig
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En nuestro primer artículo para Conspiración o Mentira nos adentramos en un antiguo hotel que fue usado como hospital de campaña durante la guerra civil española para luego caer en desgracia. Bienvenidos al Hotel Colonia Puig.

Nos habían hablado de él y nos dispusimos a documentarnos todo lo posible sobre el magnífico (y lujoso, en su momento) Hotel Colonia Puig. Inaugurado a principios del siglo XX el hotel enseguida se convirtió en todo un referente turístico de la mágica y única montaña de Montserrat (a la que dedicaremos un artículo en el futuro).

montaña barcelonaSin entrar en detalles, puesto que podéis encontrar multitud de información sobre el complejo en Internet, diremos que el hotel fue empleado como hospital de campaña durante la guerra civil española. Entre sus paredes hubo heridos y, lógicamente, fallecidos.

Finalizada la guerra se decidió volver a habilitar el edificio para recibir a turistas venidos de todo el mundo. No obstante, y pese a la buena ubicación del lugar, esta segunda inauguración no fue tan próspera como la primera y finalmente el dueño del hotel se vio obligado a cerrarlo definitivamente a principios de los años noventa.

La inclusión dentro del Parque Natural de la montaña de Montserrat y la relativa cercanía de otros hoteles en el pueblo de Monistrol de Montserrat (pueblo duramente castigado durante la guerra, por cierto) convirtieron el complejo en un bien demasiado caro de mantener. Eso llevó al cierre y abandono del Hotel Colonia Puig. Y así sigue a día de hoy: cerrado y abandonado.

El encontrarse cerca de grandes ciudades y núcleos urbanos ha condenado al lugar a todo tipo de actos vandálicos, satánicos, sectarios, okupas y demás (unos más respetuosos que otros).

Una vez recogida toda la información posible nos dispusimos a ir hasta allí. Se trata de un lugar bien comunicado pero también bastante tranquilo, sin casas u otras instalaciones en las inmediaciones, exceptuando un pequeño monasterio a unos noventa metros de distancia.

Nada más llegar, y como hacemos siempre, observamos el edificio desde el exterior y procedimos a hacer un reconocimiento por el perímetro para cerciorarnos que no había nadie por los alrededores. Tomamos las fotografías pertinentes (que podéis disfrutar a lo largo del artículo) y entramos al interior. En primer lugar, como de costumbre, avisamos de qué estamos allí para evitar asustar a alguien y para advertir de nuestra presencia a sus posibles “habitantes”.

Hotel Colonia Puig, interior

Solo al entrar ya se tienen dos certezas: el hotel es más grande de lo que parece y todo está, pese a los destrozos, como parado en el tiempo. Folletos por el suelo, menús del restaurante, sillas rotas, platos, botellas… al fin y al cabo, tampoco hace tanto tiempo que se abandonó.

Recorriendo la planta de abajo nos dimos cuenta de todo lo que allí se encontraba. Cerca de la recepción estaban las escaleras que conectaban con los demás pisos y, en la sala contigua, el comedor/terraza y la cocina. Esta primera parte, como comentamos, parece parada en el tiempo, sin más. Es cuando nos adentramos más en las entrañas del hotel cuando se empiezan a tener extrañas sensaciones.

pasillo hotel abandonadoAnte nosotros se abre un pasillo tétrico, oscuro y en ruinas, al que prácticamente le falta tan solo una silla de ruedas medio tirada como guinda del pastel. Pese a qué hemos recorrido muchos emplazamientos especiales debemos reconocer que esta parte del hotel nos causa una cierta…intranquilidad. A ambos lados del pasillo hay habitaciones oscuras (y lavabos) comidas por la vegetación, que se abre paso por las ventanas. Finalmente encontramos, al final del pasillo, una especie de patio interior, más habitaciones y unas escaleras para subir a los pisos superiores (todos ellos llenos de habitaciones medio derruidas). Es precisamente en este patio interior dónde hemos tenido extrañas sensaciones.

Como os decimos hemos estado en el hotel en varias ocasiones y en cada una de ellas nos ha ocurrido algo que podríamos catalogar de extraño.

Hotel Colonia Puig

En nuestra primera incursión, y estando en dicho patio los dos juntos, escuchamos un golpe fuerte en el suelo del piso superior. Probablemente algo cayó del techo o de alguna de las paredes. La segunda vez que visitamos el hotel, y encontrándonos también en dicho patio, una extraña ráfaga de aire frio nos pasó por delante. Era un día especialmente soleado, no hacía calor pero tampoco frío. Lo que sí pudimos apreciar claramente es que en el momento en que nos sorprendió dicha ráfaga exhalamos vapor (vaho) por la boca al hablar, por lo que la bajada de temperatura debió de ser notable (no llevábamos termómetro en mano).

Nuestra última incursión fue la más “fructífera” sin duda. En el patio interior se encuentra el acceso al almacén de la cocina, la despensa. Delante de esa puerta de acceso es donde notamos la ráfaga de aire anteriormente comentada, así que decidimos instalar nuestras cámaras y grabadoras en esa zona. Precisamente esta zona se encuentra bien centrada en el hotel, bastante aislada de ruidos exteriores. Una vez instalados los aparejos decidimos, con el más absoluto (y posible) silencio, subir a los pisos superiores para ver el resto de habitaciones y la azotea en la que se encuentra, por cierto, un gran desván con abundante documentación del hotel (albaranes, facturas, pedidos, etc).

Bien es cierto que en muchas ocasiones, y por la proximidad de la carretera, se escuchan coches pasar y algún que otro ciclista hablar. Desde el patio interior estos ruidos no se escuchan, pero sí desde las habitaciones situadas a ambos lados que dan directamente a la carretera.

Siempre, al poner las grabadoras, prestamos especial atención a todos los ruidos que se van sucediendo en el entorno y los vamos apuntando en una libreta.
Pues bien, ese día, a los 7 minutos de iniciar las grabaciones en el patio interior y estando nosotros dos en los pisos superiores (lejos de dicho patio) pudimos captar lo que a nuestro entender se ajusta a una presunta psicofonía.

Nosotros indicamos lo que nos parece oír a nosotros, lógicamente, pero cada uno puede hacer su propia interpretación de los ruidos. Unos oirán pájaros, otros golpes, otros coches y otros directamente pensarán que somos nosotros hablando o gritando. Cada uno puede juzgar por sí mismo.

Al no encontrar explicación al origen de dichas voces pensamos que, efectivamente, puede tratarse de algún “eco” del más allá, más teniendo en cuenta la movida historia del lugar.

La grabación tiene una duración total de 53 minutos y durante el resto del tiempo no se escucha nada más que pájaros, coches pasar a lo lejos y nuestras propias pisadas.
Desde la obtención de esta grabación no hemos vuelto al lugar. Sí hemos podido comprobar que no somos los únicos que últimamente hemos visitado el emplazamiento ya que se aprecian distintos cambios “decorativos” entre cada una de nuestras visitas.

Sea como sea, el Hotel Colonia Puig es un sitio que no deja a nadie indiferente y en el que uno tiene la sensación de que el ambiente es más activo de lo que aparenta. Con los sensores de movimiento, el detector de campo electromagnético, la brújula, las cámaras y las videocámaras no hemos obtenido nada en esta ocasión (pequeñas alternaciones en el campo magnético, nada fuera de lo normal).

Quizás, con el tiempo, volvamos a este encantador y tétrico lugar que ya se ha ganado un rinconcito en nuestro corazón. Tan solo deseamos que sus futuros visitantes sepan respetar aquello que les rodea y que hace grande la leyenda (o verdad) de este extraño lugar situado en una aún más extraña y misteriosa montaña: la montaña de Montserrat.

afueras barcelona

Nota: todas las fotografías, vídeos y audios de este artículo han sido realizadas/os por Archivos del Misterio, exclusivo propietario de las mismas/os.

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