BELCHITE VIEJO: MISTERIO ENTRE LAS RUINAS
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Seguro que, como nosotros, en numerosas ocasiones os habéis preguntado cómo es posible que tantos investigadores del misterio consigan con relativa facilidad hacerse con pruebas de la existencia del supuesto más allá. No lo sabemos. Llevamos ya unos años investigando el fenómeno in situ y muchos más a través de los libros y nunca, jamás, nos ha resultado sencillo registrar, por ejemplo, una psicofonía (de fotografías o vídeos ya ni hablamos).

Pongámonos en el caso de que, como la mayoría, obtenemos pruebas del más allá a puñados. Pongámonos que de todo ruido, de toda mota de polvo, sacamos una conclusión paranormal. ¿Sabéis? De ser así, probablemente, no las compartiríamos todas. Esto tiene una explicación muy simple: cuanta más cantidad mostráramos, menor credibilidad tendríamos, tanto nosotros como investigadores como el fenómeno. El misterio es extraordinario precisamente por su rareza y cuando este se convierte (o convierten, más bien) en algo fácil, en algo mundano, pierde todo su interés.

De todas formas no sufráis; os vamos a seguir trayendo todo lo que obtengamos (o no), que no es tan abundante como consigue la mayoría pero, al menos, es auténtico. Claro que, como lector, eso puede dar igual. Depende de qué se busque al leer.

Toda esta introducción es para hablaros de uno de los lugares más encantados de España y del mundo.

Belchite al atardecer. El ambiente que se respira a esa hora del día es muy especial.

El pueblo viejo de Belchite

Hemos estado en Belchite, si no contamos mal, unas siete veces. Actualmente para visitar el pueblo viejo hay que pedir cita a la oficina de turismo y pagar un importe de 12 euros. Hay dos tipos de visitas guiadas: las diurnas y las nocturnas. En las primeras se hace un recorrido por todo el pueblo mientras el guía (excelentes todos) nos va explicando la historia del lugar. Como podéis imaginar, en el segundo caso la visita cobra unos tintes más… misteriosos y el guía modifica su discurso y lo adecua a la situación: le da al cliente nocturno lo que pide el cliente nocturno. Recorremos el pueblo viejo de noche, acompañados de una linterna y bajo el precioso manto estrellado del cielo aragonés. Eso es, como os decíamos, actualmente (y desde el año 2012).

Hace no muchos años el pueblo era un recinto abierto que cualquiera y sin pedir permiso a nadie podía visitar. Lógicamente el que lo hayan cerrado y solo se permita acceder acompañado limita en algunas cosas pero, pensamos, era algo necesario, tanto para el bien del Belchite nuevo como para el bien del Belchite viejo que, como veréis si seguís leyendo, se está derrumbando poco a poco.

Belchite antes de restringir la entrada a los visitantes.
Calle mayor de Belchite, antes de restringir la entrada a los visitantes.

Como intuimos que todos, o casi todos, ya conocéis no solo la historia “oficial” de Belchite sino también la que nos cuenta el lado paranormal del asunto (sino podéis buscar en internet; como os comentábamos, encontraréis a puñados) vamos a contaros nuestra experiencia en el lugar. Experiencia, por cierto, que guarda una sorpresa que no a mucha gente ha ocurrido.

Belchite es un pueblo que se encuentra a unos cuarenta kilómetros de Zaragoza y prácticamente en mitad de la nada, cerca de la autopista pero en mitad de la vasta campiña aragonesa. Si bien el pueblo nuevo es un lugar la mar de tranquilo y agradable, el pueblo viejo es otro cantar.

La primera palabra que viene a la mente al entrar por la entrada principal del pueblo viejo es “espectacular”, y es que al contemplar ante ti una calle de un pueblo cualquiera pero con los edificios derruidos y cosidos a balazos uno se queda con la boca abierta y con los ojos como platos. Y no es para menos. El pueblo, como indica el propio nombre, es un pueblo grande (nada de cuatro casas aquí y dos casas allá). Para imaginar la extensión del lugar sabed que dispone de dos iglesias, por tanto, pequeño no es. Es, como quizás dirían en otros sitios, un pueblo fantasma, con la peculiaridad de que se encuentra justo al lado de un pueblo habitado.

La última vez que fuimos a Belchite lo hicimos por la noche, tras pasar el día entero visitando la preciosa ciudad de Zaragoza que también encierra, como no, unos cuantos misterios.

Recorrer sus desiertas calles de noche causa en cada uno impactantes sensaciones. Sientes que desde las ventanas mil y una miradas se te clavan en la nuca. En un par de ocasiones (en noches distintas) pudimos observar extrañas luminarias a lo lejos, provenientes de una calle lejana y, en principio, desierta. No supimos darles una explicación aun habiendo explorado la zona a consciencia. Pero ahí quedó.

Digamos que en las visitas, tanto la nocturna como la diurna, nos hacen recorrer el pueblo de una punta a otra para, finalmente, volver sobre nuestros pasos pero por calles distintas a las de ida. Por suerte unos servidores tuvimos también la suerte de poder recorrerlo libremente hace ya unos años.

Como buen pueblo que ha vivido la guerra civil española Belchite tiene mil y una historias en cada uno de sus rincones y para conocerlas lo mejor es que lo visitéis por vosotros mismos porque está claro que un solo artículo no da para tanto.

Pese a la espectacularidad del entorno nunca habíamos captado nada en Belchite, aun habiendo ido tantas veces y siempre con la misma intención. Pero como somos muy tozudos y nunca nos rendimos decidimos volver, una vez más. Y ese último día, amigos, Belchite nos reservaba una sorpresa y eh aquí el motivo por el cual nos hemos decidido ahora a realizar este artículo aún sabiendo que vamos a volver allí en no mucho tiempo.

¿Habéis oído hablar del poder de la “mente colectiva”? Eso de que el mismo pensamiento de muchas personas a la vez puede modificar o provocar hechos. Es algo que está más o menos estudiado científicamente y está, a medias, aceptado por la ciencia.

Bien. Todas, o casi todas (esas casi dan para otro artículo), las pruebas paranormales que se han obtenido en Belchite hacen referencia a hechos ocurridos durante la guerra civil; durante el contexto de la Batalla de Belchite, en plena Batalla del Ebro. Imaginad el día a día de un habitante de Belchite durante ese periodo, con la guerra a las puertas de su casa y con bombazos día sí, día también. Cadáveres por el suelo, hedor a carne humana quemada, ríos (literalmente) de sangre y edificios “de toda la vida” derrumbándose en cuestión de segundos.

¿Qué sensación creéis que debieron sentir nuestros desafortunados compatriotas? - difunde       

Efectivamente: miedo a no saber qué iba a pasar ni cuando, confusión y, por supuesto, vulnerabilidad.

Y, bajo estas premisas, entramos en materia

En la última visita nocturna éramos unas 40 personas, un número bastante considerable.

En cierto momento y ya casi al final de la visita uno de nosotros (Guillem, como no) decidió separarse del grupo para “investigar por su cuenta”. Lo cierto es que es lo que apetece porqué, de entre tanta gente, es sorprendente que tan pocos (menos de la mitad) realicen la visita con ánimos paranormales. La mayoría buscan o bien el morbo a ver un pueblo abandonado de noche o bien realizar espectaculares fotos nocturnas.

Estábamos en la puerta de la iglesia de San Rafael cuando Guillem se encontraba a unos setenta metros del grupo, pueblo adentro. Todo el grupo le estábamos dando la espalda al pueblo (y a Guillem) para centrarnos en un proyectil de mortero que queda incrustado en el campanario de la iglesia. De repente se oyó un pequeño chasquido que el grupo, por lejanía, no pudo oír pero Guillem sí. Instantes después la casa que estaba en pie junto a Guillem se derrumbó generando un ruido estruendoso y una nube de polvo inmensa. Por suerte, y esta vez sí, Guillem iba con la cámara de fotos en mano y la grabadora en modo REC en ese momento. No sabemos si alguna vez se os ha derrumbado una casa a menos de cinco metros, pero la sensación es… impresionante.

Guillem tuvo un pequeño “aviso” en forma de chasquido de lo que iba a ocurrir pero el resto del grupo, que estaba lejos y dando la espalda, no.

¿Qué sensaciones creéis que sintieron, Sara incluida, todos los que daban la espalda a la casa que se derrumbó? ¡Exacto!, las mismas sensaciones que  sintieron en su momento los habitantes del Belchite de la guerra civil. Aunque la situación no es comparable, si nos quedamos tan solo en las sensaciones, en lo que vivió cada uno esa noche del derrumbe, podemos decir que cuarenta personas a la vez tuvieron una sensación de miedo, de confusión y, claro, de vulnerabilidad. ¿Mente colectiva?

El caso es que instantes después del derrumbe pudimos captar (y oír en directo, aunque no todos) lo que a nuestro entender se podría tratar de una clariaudiencia de libro y que quedó registrada en nuestra grabadora de audio. Evidentemente eran momentos de gran excitación y confusión y, por tanto, estamos todos hablando durante la obtención:

Como os decíamos, nosotros pudimos oír ese ¿grito? Era demasiado lejano como para pertenecer a alguien del grupo y demasiado cercano como para provenir del pueblo nuevo. Y, una vez más, viene caracterizado por ese extraño tono metálico y lejano para parecen disponer todas las voces incorpóreas.

Sea como fuere, nos sentimos afortunados de haber vivido (Guillem sobrevivido) esta experiencia porqué, si bien no es como vivir una guerra, sí podemos creer que somos de los pocos que hemos sentido en Belchite una sensación tan parecida a la que vivieron los habitantes de entonces y esto lo único que hace es animarnos a seguir investigando el fenómeno pese a que, casi siempre, se resista a mostrarse y aparezca, tan solo, en los sitios y momentos más insospechados.

Os guste o no el misterio, sabed que Belchite viejo es un lugar único en el mundo que hay que visitar - difunde       , de día o/y de noche, eso ya depende de lo que busque cada uno.

Nota: todas las fotografías y vídeos de este artículo han sido realizadas/os por Archivos del Misterio, exclusivo propietario de las mismas/os.

2 Comentarios

  1. ¡Una introducción perfecta! Los charlatanes y embaucadores buscan la notícia, los investigadores la verdad.

    Lamentablemente hay mucho estafador en el mundillo, por eso me gusta tanto leeros, porque no buscáis la notícia, sino la verdad 😉

    Increíble experiencia la que tuviste Guillem. En esos momentos la adrenalina debió recorrerte todo el cuerpo. ¡Wow! Como siempre habéis logrado que me ponga en vuestra piel, que me vea dentro de Belchite.

    Un par de preguntas. ¿Es el ayuntamiento del nuevo Belchite el que hace negocio o se trata de un promotor privado? ¿Creéis que al ser un enclave de misterio “turístico” esas luminarias pudieran ser provocadas a posta en ocasiones puntuales para que todo lo que rodea Belchite siga vivo? Es decir, generando ingresos.
    ¿O por lo contrario son muy respetuosos con lo que allí sucedió?

    Saludos 🙂

    • Gracias. 🙂

      Lo lleva a cabo la oficina de Turismo de Belchite (el nuevo). Como oficina de Turismo es evidente que reciben subvenciones que provienen del ayuntamiento pero la gestión del servicio es independiente. De hecho lo preguntamos, y si lo que se quiere es “alquilar” el pueblo para investigaciones se debe de hablar directamente con el ayuntamiento, ya que Belchite Turismo se encarga solo de las visitas guiadas.

      En cuanto a lo que comentas de las luces, queremos apuntar que esas “luces” tan solo las vimos nosotros 2, y no comentamos nada a nadie ni nadie nos comentó nada. Para describirlas mejor diremos que era como una luz estroboscopica o de flash, de una intensidad parecida, aunque de una duración superior a un flash normal.

      Por parte de los guias siempre hemos notado que sienten un especial respeto por todo lo que allí sucedió y dudamos bastante que se trate de unas luces montadas a propósito para generar miedo o polémica. De hecho, en todo Belchite no hay atisbo de ningún tipo de publicidad “paranormal”.

      Gracias de nuevo por tus palabras 🙂

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