Los orígenes de Cristóbal Colón ¿Era español?
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Se estima que hace aproximadamente entre 4,5 y 7 millones de años el linaje de los primeros homínidos se separó del de los primates en África, dando comienzo una carrera evolutiva que fue modificando poco a poco la especie humana hasta ubicarla en la sofisticación física e intelectual de la que gozamos hoy en día.

En torno a hace unos 1,3 millones de años se estima que el Homo habilis se expandió fuera de África, dispersándose por diferentes partes del viejo mundo y el Homo sapiens, cuyo origen se estima en unos 200.000 años también en África, hizo lo mismo hacia Eurasia en diferentes oleadas, dirigiéndose desde allí hacia el resto del planeta.

Hace unos 15.000 años, en otras dos oleadas, grupos de hombres y mujeres atravesaron el continente euroasiático hasta Alaska pasando por Beringia, un estrecho salvoconducto  de hielo, sobre las aguas que ahora constituyen el estrecho de Bering.

Los primeros grupos continuaron su trayecto a lo largo de toda la costa del Pacífico, dando lugar a multitud de culturas místicas, ascéticas, idólatras, cada una con sus peculiaridades, que fueron colonizando primigeniamente las tierras americanas, del uno al otro extremo, muchas de las cuales permanecen hoy en nuestro imaginario mágico colectivo.

Otra segunda oleada se asentó al Este de las montañas rocosas y nunca se expandió más allá del continente norteamericano, en lo que se constituyeron como las originarias y genuinas tribus indias norteamericanas.

Todo el continente americano de Norte a Sur estaba armoniosamente habitado por tribus naturalistas e inmersas en el entorno, como una parte simbiótica del mismo, pudiendo recrearnos en esta idea con las imágenes de esas tribus indígenas del Amazonas y de las por todos conocidas tribus norteamericanas que, poco a poco, fueron perdiendo su hábitat y, si no relegadas a reservas, destruidos sus entornos, habiéndolas hecho furtivas de sus propios territorios y de sus mismísimos orígenes.

nativos americanos

Según una vieja saga escandinava, hacia el 986 de nuestra era, un joven aventurero y navegador vikingo, de nombre Bjarni Herjolfsson, obstinado con seguir la ruta marcada por Erik el Rojo, para llegar a la tierra por éste hallada y denominada Groenlandia, se embarcó con su tripulación con las bodegas repletas de víveres y material para llegar a ella, y, tras estar a punto de alcanzar su destino, fueron sorprendidos por un repentino cambio de viento, dentro de un inmenso banco de niebla. Luego de viajar durante varios días a la deriva llegaron a una tierra que no encajaba con la descripción que el vikingo Erik había hecho de su descubrimiento. Aquello que habían visto estaba formado por grandes colinas cubiertas de bosques. Posteriormente viraron en dirección contraria para reencontrarse con Groenlandia, no sin antes atravesar un paisaje diferente, glacial y montañoso, como definían que habían visto, desde el barco, los exploradores, en aquella legendaria saga vikinga.

Pero muy probablemente, siglos antes que estos vikingos, otros pueblos notables alcanzaron territorios americanos. Nos referimos a los Fenicios y a los Celtas, cuyas teorías de acercamiento a América son defendidas por algunos expertos.

También era conocida la llegada por mar a tierras desconocidas, más allá del Atlántico, por parte de vascos y bretones, que de sus lugares de origen habrían partido en busca del tan codiciado bacalao.

En los siglos XIV y XV, ya los reinos instaurados en la vieja Europa eran conscientes de lo importante que podía suponer tener el dominio marítimo y la hegemonía de ultramar. Los grandes exploradores, que quedaron a la cabeza del resto de nacionalidades, fueron los gallegos y portugueses. Ellos tenían mejores puntos de salida en rutas hacia África y Ultramar. En 1420 se descubren las islas Terceiras, entre ellas, la de Madeira, en 1429  se llega al Cabo Bojador, en 1441 a Cabo Blanco y el Senegal, en 1444 a las Azores, en 1460, a las Islas de Cabo Verde, y en 1486, Vasco de Gama, alcanzará el Cabo de Buena Esperanza, dejando abierta una vía libre a explorar, para, en dirección occidental, alcanzar nuevos y desconocidos territorios.

Fue ya en el último decenio del siglo XV cuando, finalmente, se realizaría el descubrimiento oficial de aquellas tierras americanas, más allá del Atlántico.

El 12 de octubre de 1492, a las dos de la madrugada, un marinero de Triana, Juan Rodríguez Bermejo, que fue el primero que divisó a lo lejos la isla de Guanahani, en el archipiélago de las Antillas, daba, desde lo más alto de la “Pinta”, la voz de “tierra a la vista”.

cristobal colon America

Don Cristóbal Colón, dirigiendo la famosa flota, acababa de llegar a aquellos vastos territorios americanos, comenzando una serie de descubrimientos en lo que se constituyó como la llegada del hombre occidental a América, aunque, tras alcanzar aquel destino y analizarlo posteriormente, comprendió que no era realmente el lugar que se imaginaba encontrar.

¿Quién era Colón? ¿de dónde procedía tan insigne marinero? - difunde       

La verdad sobre Cristóbal Colón

Existen pocos datos concretos sobre Colón en los que pueda reflejarse una realidad tajante, tanto en cuanto al lugar y fecha exacta de su nacimiento como al desarrollo de su vida antes del descubrimiento. Todo son teorías y elucubraciones, mientras no aparezcan documentos o pruebas más contundentes.

Colón debió nacer entre 1446 y 1451. De su infancia poco se sabe. El marinero entró en escena muy poco antes del descubrimiento de América. La niebla que envuelve el origen, la infancia y adolescencia del marinero no llega a disiparse con el paso de los siglos, aunque hay quienes lo tienen muy claro y piensan que el Descubridor quiso homenajear su cuna, en clave, al denominar con un gran número de referencias a Galicia y Pontevedra parte de los puntos geográficos de las tierras por él descubiertas.

El mismo Colón fue quien quiso siempre mantener ese misterio en su procedencia, como si algo turbio o dudoso quedara de su vida en el pasado. Su hijo Fernando, en “La vida del Almirante” corroboraba lo anterior cuando decía “que su padre quiso hacer desconocido e incierto su origen y patria”.

cristobal colon cara

Lo que sí parece cierto es, por el momento, que el Descubridor, D. Cristóbal Colón y Fonterrosa,  era hijo de Domenico (ó Domingo) Colón y Susana Fonterrosa. Sobre su origen y el de su familia hay mucha controversia. Muchos son los lugares que quisieron adjudicarse haber sido la cuna de tan glorioso personaje, pero solo algunas de las teorías se sostienen, como son los orígenes portugués-gallego, catalán y genovés, aunque esta última teoría italiana fue perdiendo fuerza, poco a poco, con deslegitimaciones e innumerables pruebas a favor de otras opciones.

Los orígenes de Cristobal Colón

El marinero llegó a declarar que era genovés, pero siempre en contextos en los que esta nacionalidad le era beneficiosa, por un motivo o por otro, habiendo querido dejar, él mismo, este paradigma de misterio, por alguna razón que, sin duda alguna, debió ser superior a su propio orgullo.

Colón habría recibido una formación amplia en lo referente a todos los avances científicos de la época, al tener una movilidad activa, durante aquellos tiempos culturalmente explosivos, en todo el entorno europeo. Las obras Imago Mundi, del geografo Pierre d´Ailly, o  Correspondencia y Mapa de Toscanelli, no faltaron entre los libros de referencia que facilitaron ese conocimiento al Almirante.

Mientras, aprendía navegación y marinería en los propios navíos, donde se iba embarcando, primero, probablemente, como viajante o comerciante con su padre y, posteriormente, realizando servicios diversos para coronas varias, como buen corsario que fue, según defienden algunos expertos.

Ese destino piratesco, por otro lado, era bastante imaginable para una persona que en aquel entonces se había desenvuelto en la mar desde tan joven. Existe una carta de los Reyes Católicos a Juan de Granada, agradeciendo, en 1476, sus servicios, y de la que se desprende que un tal Colón era el peligro entre las aguas de Finisterre y el Mar Cantábrico, entre 1472 y 1476. ¿Pudo ser nuestro genial Colón?

cristobal colon

Con ese curioso apellido que tenía D. Cristóbal, pudo camuflarse, también, perfectamente entre los Casenouve Coulon franceses; piratas que dejaron buena huella en los barcos y galeones de la época, aunque en aquella carta no se apostillaba ningún gentilicio para el causante de los pillajes, ni se utilizaba el Coulon, sino el Colón, tal cual.

Y esa fue, fundamentalmente, la escuela del navegante, la mar. En el Atlántico se inició y en el Mediterráneo se especializó.

Colón era, tal y como lo describen algunos de sus coetáneos, sagaz, astuto y de una rapidez pasmosa a la hora de dar solución a situaciones imprevistas, además tenía una imaginación portentosa, con unas actitudes que equiparaban su personalidad a la de un genio.

Habría que diferenciar entre los términos marino y marinero. El primero se refiere al ámbito marítimo donde desarrolla su labor principalmente un profesional con un carácter comercial. El marinero no es solo eso, sino además conocedor profundo de técnicas de navegación y las artes de la mar, en su más amplio sentido.

Colón, desde sus primeros pasos en la mar como marino, se fue convirtiendo poco a poco en el insigne marinero que llegó a ser, pasando, incluso, como muchos plantean, por la faceta de corsario, como decíamos, que al fin y al cabo, en aquellos tiempos, era una actividad cuasi oficial, y de la que el ilustre marinero debió sacar, no solo beneficio económico si no, experimentalmente, didáctico.

Así pues, con ese conocimiento amplio que Colón adquiere a lo largo de su activa vida de marinero, tanto de geografía como de otras ciencias afines, se forma en su mente la idea de que la tierra es como una “pera”, redonda con una tetilla en forma de gran promontorio y que navegando en dirección Oeste encontraría la forma de llegar hasta las Indias, no precipitándose al vacío, como aseguraban las corrientes ptolomeicas.

colon tierra plana

Colón era, además, seguro conocedor de aquellas sagas escandinavas, y se hallaba, siempre, en la constante búsqueda de marineros testigos, como parece los hubo, de desconocidas y recónditas tierras en ultramar.

Aquella alternativa italiana de su origen había sido aceptada, sin ningún género de dudas, durante más de dos siglos, tal y como se había transmitido tradicionalmente, sin intervención de investigación ni contraste alguno. Fue a partir del siglo XVIII cuando empezó a dársele más importancia y a estudiarse la figura colombina.

Según D. Constantino de Horta y Pardo, historiador y estudioso del descubridor, todos los documentos que presentaban ciudades italianas como cuna de Colón fueron tachados de falsos y simulados. Al parecer esos documentos fueron desestimados por afamados historiadores como Harrisse, Vignaud y Mahein.

Además los escritores italianos Sabellico, Albertino, Sambiveri, Corbani, Pereti y Franceschi no lo consideraron nunca ni genovés ni italiano. El Conde de Sarvognan de Brazza, Toscanelli y Serpa Pinto, le atribuyeron origen lusitano. Parece ser que en una carta de aquel Toscanelli al Descubridor, aquel, apreciaba en Colón ese carácter aventurero y conquistador de su pueblo portugués.

Todo lo que escribió Colón, todo, lo hizo en castellano, portugués o latín - difunde       , nunca en italiano. Incluso las apostillas, tan personales, en sus libros eran en … ¡castellano!

La teoría de un Colón gallego y judío viene cobrando cierta y relevante fuerza de un tiempo atrás en adelante. Ello es, fundamentalmente, debido a multitud de documentos históricos hallados en archivos de registros gallegos que corroboran la existencia en Pontevedra, Galicia, de una familia Colón, de origen sefardí, en aquella misma época, y con nombres además coincidentes a los de la familia de Colón, Domingo Colón el Viejo, otro Domingo Colón, Cristóbal Colón, Bartolomé Colón, Juan Colón, Diego Colón y  Blanca Colón.

Además, concretamente, uno de aquellos documentos de 1437 que presentó, ante la Real Sociedad Geográfica de Madrid y la Academia de la Historia, D. Celso García de la Riega, afamado historiados y bibliófilo colombino, padre de la teoría gallega, verifica, no solo la presencia de aquel Domingo Colón en Pontevedra, sino un vínculo muy especial de éste con un tal Benjamín Fonterrosa, en Galicia, por el que ambos “han de pagar 24 maravedís viejos por el alquiler de dos acémilas que llevaron con pescado al arzobispo de Santiago”, que bien podría representar la celebración de un acto como el matrimonio entre los hijos de ambos. Sorprendente y curioso testimonio, entre muchos otros.

Posteriormente los padres del Capitán, Domingo Colón y Susana Fonterrosa (de los Fonterrosa también presentes en Galicia) debieron trasladarse a los alrededores de Génova, pues en esa época, en la propia ciudad genovesa, no admitían hebreos.

Además, habiéndose analizado concienzudamente los textos y cartas escritas por Colón, las conclusiones de algunos expertos son claras. El autor de dichos escritos realizaba infinidad de giros en gallego. Ala, alí, cativo, crime, custo, deter, diseron, diso, deste, emprestó, entende, estes, emprestó, enxerir, facer, faz, forno, forza, galea, leba, moa, onde, perigos, poren, posto, seades, sede (sed), tonina, trauto, ventar, vento, vian, … son algunos de ellos.

Cristóbal Colón conocía y hablaba el italiano, pero no lo dominaba. ¿Qué buen genovés no iba a dominar su propia lengua?, más en un personaje de la categoría y el conocimiento del Descubridor.

cristobal colon italiano

Por último, recordemos la toponimia con que Colón vino a denominar los diferentes elementos y puntos geográficos que se fue encontrando en sus andanzas marineras por América. Así encontramos, San Salvador y Concepción, como nombró a las dos primeras islas descubiertas, en nombre del Todopoderoso y la Virgen María. A San Salvador, en Poio, Pontevedra, estaba encomendada la iglesia. Los tres siguientes descubrimientos recibieron su nombre en honor a la corona española, Isabela, Fernandina y Juana, y una vez cumplido con el Dios y con el Cesar, Colón, comienza por utilizar para sus descubrimientos nombres toponímicos que bien nos podrían dar una referencia de aquellos lugares que conoció en su infancia, o simplemente homenajes del capitán muy probablemente a su tierra gallegaSan Salvador, Porto Santo, Cabo San Miguel, Isla de San Juan Bautista, La Gallega, Punta Lagoa, Punta Moa, Punta Mejillones, Punta Gorda, Punta do Ferro, Islote de Ratas, etc….  Todos son nombres de accidentes geográficos o de cofradías marineras o de iglesias localizadas en un radio de unos 40 kms alrededor de la localidad de Poio en Pontevedra, donde algunos ubican la cuna de Colón.

Por poner otro ejemplo de aquella toponimia, la zona más oriental de Cuba recibe el nombre de Maisí. En un principio se pensó que aquella zona llevaba una toponimia con descendencia indígena pero investigaciones más profundas al respecto revelaron que no se trataba de un término taino, sino de una expresión cien por cien gallega, “e máis sí”, que en castellano quiere decir “es cierto”, “es verdad”.

En Porto Santo, Poio, Pontevedra, según la tradición existía una casa llamada La Casa de Colón”, frente a la cual había una cruceiro, ya desaparecido, pero inmortalizado fotográficamente, en el que rezaba “Juan Colón, 1490”.

Origen de Cristobal Colón

En cuanto a la confesión judía del Almirante, se refuerza con el dato de que Colón, a lo largo de su larga etapa de vida pública y notoria, se reunió, y es más, recibió ayuda de multitud de judíos - difunde        que se hallaban involucrados en diversos ámbitos, tanto en la vida científica como incluso en la alta sociedad. Pongamos como ejemplo el apoyo a nivel científico que recibió de Abraham Zacuto, astrónomo y erudito, reconocido judío, y, a nivel económico, de su amigo el primer Duque de Medinaceli, D. Luis de la Cerda, con incierta descendencia sefardí, se decía que con abuela judía, estando a punto éste último de financiar su primer viaje, de no ser porque la reina Isabel “La Católica”, decidió, en última instancia, que aquel era un asunto que debía de ser emprendido por un reino como el de España, erigiéndose, desde entonces, en gran protectora del osado marinero.

Pero ahí no queda todo, en lo que a esta teoría gallega se refiere, hay quien va más lejos aun. Según estudios que se vienen desarrollando desde hace más de 100 años, impulsados por D. Alfonso Philippot, Colón pudo ser la segunda identidad de un personaje que estaría relacionado con la nobleza y al que se habría localizado con nombre y apellidos. Don Pedro Álvarez de Soutomaior, apodado Pedro Madruga, por las tempranas horas de sus intervenciones corsarias, será, tras multitud de investigaciones histórico-genealógicas, el personaje que se identifique como Cristóbal Colón. Al parecer, la vida de este curioso personaje gallego-portugués fue muy similar a la que se define para el gran Almirante. Además, parece que en algunas ocasiones históricas estuvieron, curiosamente, ambos personajes, en las mismas localizaciones.

Don Pedro, al parecer era hijo bastardo de Don Fernán Eanes de Soutomaior y una tal Constanza de Zuñiga, y heredó todos los títulos portugueses a la muerte de su hermano Álvaro Paez de Soutomaior, auténtico primogénito de su padre.

Por otro lado, análisis grafológicos, llevados a cabo por expertos, parecen demostrar que ambas caligrafías podrían proceder de una misma persona.

Por si fuera poco, en diferentes documentos públicos, a lo largo de los tiempos, relacionan con vínculos familiares a ambas familias. Por ejemplo, de la corte de Carlos V, parece existir un documento en el que se trata a Diego de Sotomayor, hijo de Pedro Madruga, como hijo de Colón.

Por sus servicios a la corona lusitana, Pedro Madruga, recibió de Alfonso V de Portugal, entre otros, los títulos de I Conde de Caminhas y Señor de la Casas Soutomaior, Crecente y Fornelos.

Otros de los detalles que refuerzan esta teoría es que Colón pudo llamarse Cristóbal Pedro. Algunos de sus coetáneos como Lucio Marino Siculo, capellán y confesor de la reina Isabel I ó Gaspar Fructuoso, historiador portugués de la época, le llamaron Pedro Colón, que justificaría la  XPº  de su firma, como  X = Cristóbal,  Pº = Pedro.

Por último, en cuanto a esta última teoría, la firma de Colón sería además, todo un homenaje a su propio árbol genealógico. De tal modo, podrían leerse de abajo arriba y de izquierda a derecha las iniciales de los familiares de Pedro Madruga:

cristobal colon letra

Soutomaior

Soutomaior  –  Alvares  –  Soutomaior

Xuarez  –  Mendes  –  Yanes

XPº FERENS = Cristóbal Pedro, hijo de Fernán Eanes

Con esa misma premisa de que Colón perteneció a la nobleza, surge la teoría del origen Mallorquín de Colón, según la cual el Descubridor sería hijo del Príncipe de Viana, Charles D’Evreux y Trastámara y su amante mallorquina, Margalinda Colom de Felanitx.

A más intentas profundizar en los orígenes del universal marinero, más sientes como la lógica de tu entendimiento naufraga en un inmenso océano de datos e informaciones contrapuestas.

En cualquier caso, fuera cual fuese su nacionalidad, Colón, se presentó en 1485 en el monasterio de La Rábida, en Huelva. Allí, donde el Papa había abierto una vicaría para la evangelización de los territorios que durante aquella exploradora época se iban descubriendo; expuso a Fray Juan Pérez, entre otros, la teoría que, desde tiempo atrás, le invadía el pensamiento. Convenciendo a los frailes franciscanos que se encargarían de promocionar su proyecto ante lo más nutrido y relevante de la sociedad española.

A partir de ahí, si fueras Cristóbal Colón, ¿qué harías después?

 

A. Después de presentar el proyecto a los frailes, decides retirarte a descansar durante un tiempo, son muchos años navegando y pensando. Si alguien está interesado en el proyecto, ya te localizará. Aunque es muy probable que pases el relevo a tus hijos, ellos se apellidan como tú y si hubiera algún territorio nuevo que conmemorar, el insigne apellido Colón traspasaría igualmente fronteras y se mantendría glorioso por los siglos de los siglos. Tus hijos llevan muchos años viviendo de ti, ellos sí que son listos, menudos piratas. Ya es hora de que hagan algo por su ilustrísimo padre.

B. Tras tu manifestación científica a los frailes, explicas que eres un marinero a la altura de cualquier navegante italiano o genovés, pero que eres galleguiño, a mucha honra, y además, judío. Les explicas que los marineros portugueses y gallegos también tuvieron su hueco en la hegemonía de los dominios del mar. Pasan los días, los meses, los años. Nadie te llama. Con todo el gran esfuerzo en realizar aquellas indagaciones e investigaciones. Así, pues, te retiras a las islas Cíes y te dedicas a la pesca del pulpo y del percebe. Allí es cuando piensas la trascendencia que pudieron tener tus declaraciones sobre tus orígenes pero te sientes muy orgulloso de haber defendido tu cuna y las tierras celtas gallegas que te vieron nacer.

C. En tu exposición a los frailes franciscanos de La Rábida, declaras que eres genovés. Posteriormente se lo ratificarías a los reyes en persona. Piensas que una empresa de este calibre solo permitirían que fuera llevada a cabo por alguien con un dominio absoluto de la geografía y de la navegación. Los genoveses gozan de supremacía en cuanto a prestigio marinero en todo el mundo occidental. Y sabes que mientes, pero el fin, en tu conciencia aventurera y corsaria, justifica claramente los medios. Además, como buen pirata que fuiste, no es la primera vez que mientes por tu interés. Sabes que los frailes franciscanos tienen un montón de contactos y que Fray Diego de Deza es confesor del rey Fernando. Así pues, si no es la corona la que financie la utópica travesía que pretendes iniciar, quizás lo haga el mismísimo Vaticano o cualquier ricachón de la alta nobleza.

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