EL ELIXIR DE LA VIDA
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Ponerse en la piel de una persona no es tan complicado. Es cierto que depende mucho de la capacidad de conciencia que tengamos, no todos estamos al mismo nivel e, incluso, aún estando en un nivel similar, podemos ver las cosas desde puntos de vista totalmente dispares. Aun así, si uno quiere, es simple hacerlo.

Todos somos parte de un gran diamante, pero cada uno de nosotros somos el cristal que mira hacia un ángulo distinto. - difunde       

Todos formamos parte del mismo diamante, pero observamos hacia fuera. Si lo hiciéramos hacía dentro veríamos lo que nos une.
Todos formamos parte del mismo diamante, pero observamos hacia fuera, desde distintos ángulos. Si lo hiciéramos hacía dentro veríamos lo que nos une.

Siempre mirando hacia afuera desde nuestro pequeño cristal. Siempre aprendiendo a nuestra manera y comunicándonos con los demás a través de nuestro ángulo.

¿Cuándo comprenderemos que, al mirar hacia dentro, veremos lo que todos tenemos en común? Un corazón sensible que ha sido herido, o lo será. Porque es el precio por vivir. Nuestro nivel de conciencia sube a medida que nos hagan un daño real en nuestro corazón, o este se cuestione en verdad los interrogantes de la vida - difunde       , ambas respuestas nos harán crecer con una perspectiva nueva de la vida. Una nueva lección. Una nueva conciencia aprendida.

Muchos, cuando eso les ocurre, se vuelven retraídos y miran con desconfianza todo aquello cuanto les pueda pasar, sea bueno o malo. Es parte del aprendizaje y eso está bien.

En todo camino hay momentos de oscuridad, pero siempre hay una luz lejana que nos trata de guiar - difunde        y a pesar de nuestros aspavientos por aquello que da miedo siendo bueno, acabamos por sucumbir de nuevo y volvemos a confiar.

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“En todo camino hay momentos de oscuridad, pero siempre hay una luz lejana que nos trata de guiar…”

Aunque no en todos los casos ocurre lo mismo, lo único que se impone ante el avance en el aprendizaje de la disciplina de la lógica, es el ego. - difunde       

Predicar con el amor no siempre es fácil, pues hay otros que saben predicar con mentiras y normalmente, el primero, sale perdiendo a corto plazo, pero ganando a largo.

Tener un buen corazón, una buena actitud y predisposición ante las “inclemencias” de la vida al final es una cuestión de voluntad, no de las circunstancias que te han llevado a ser quién eres y a portarte como tal. Todo camino siempre tendrá sus piedras, tropiezos e incluso hoyos de los que parezca que uno no vaya a poder salir nunca. Entonces, si caíste como todos en ese agujero, aprende una cosa muy simple de aquello: “Camina, vive y experimenta con más atención de la que has tenido hasta ese momento.”

La perfección no es algo con lo que se nace (en realidad sí, pero se pierde a raíz de esa pérdida de buena predisposición e inocencia hacia la vida…), si no con lo que se hace. La perfección es el arte de pensar y hacer con el corazón. Sin que los sentimientos que carecen del amor puedan hacer acto de presencia en las vidas ajenas.

El mundo y todo aquello cuanto se nos ha dado ha sido creado de una manera perfecta para nosotros. - difunde       

De la misma forma que tenemos un sistema inmune que nos defiende de virus invasores que quieren infectar la integridad de nuestra salud. También tenemos un sistema inmune contra las personas que crean juicios que van en contra de nuestra persona y que a veces, en la mayoría de los casos, pueden hacerlo a nuestra espalda. Este sistema del que hablo se trata de seguir siendo nosotros mismos, de no caer en sus juegos, en sus redes y mucho menos, en su nivel.

Dios, el universo, Al-láh… por encima de todas las adversidades que nosotros creamos aquí en la Tierra, sigue dejándonos a nuestro libre albedrío bajo unos protocolos que él cree necesarios y que, por supuesto, son totalmente perfectos. Nosotros bajo toda adversidad creada ajena a nuestras circunstancias, tenemos que ser cada día la mejor versión de nosotros mismos. Independientemente de los demás. - difunde       

En mi jardín planto rosas, por mucho que tu digas que las lilas son más hermosas.

A las personas les encanta hacer juicios sobre la buena voluntad de los demás.

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El único juicio imparcial es la voluntad divina. - difunde       

Y, aunque suene egoísta, lo único que te tiene que importar eres tú mismo. Pues si tú te das la importancia suficiente como para tratarte con el amor que te mereces, ese amor, sin lugar a dudas, saldrá de ti proyectando a todo lo que te rodea. Y tu mundo será un mundo más bonito, así como el que harás del de los demás.

El amor es la razón de hacer las cosas como “Dios manda”, el cual forma parte de ti y tu de él.

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