EXPEDIENTE X: EL RETORNO
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Los amantes del misterio y lo desconocido comenzamos el año 2016 expectantes por el regreso de una serie mítica para casi todos nosotros, sobre todo para aquellos que ya empezamos a pintar canas: Expediente X. Casi quince años hemos tenido que esperar para volver a ver en acción a los agentes del FBI más osados y peculiares de la historia de la televisión.

Ahora que se han emitido los seis capítulos anunciados, es el momento de digerirla y hablar sobre ella. De entrada, tengo que decir que este artículo es puramente subjetivo, donde sólo quiero compartir con nuestros lectores las impresiones que me ha provocado esta “vuelta al pasado”. No tengo mayor aspiración que abrir un debate, sin entrar demasiado en cuestiones técnicas, y por supuesto sin spoilers.

Lo primero que me viene a la mente es… ¡que ya ha terminado! ¿No se os ha hecho demasiado corta? He leído por ahí que los actores protagonistas están dispuestos a grabar temporadas cortas para poder compatibilizar esto con otros proyectos. Pero son tantas las incógnitas que han planteado en tan poco tiempo, y tantas las vías de interpretación - difunde        de las temporadas pasadas y de esta propia, que tengo una sensación extraña, como si todo hubiera quedado en mucho ruido y pocas nueces. Pero bueno, vayamos por partes.

La estructura de esta temporada es muy parecida a las de los años 90. Un primer capítulo que enlaza directamente con el hilo conductor de la serie (el fenómeno OVNI y la Conspiración del Silencio), varios capítulos intermedios donde se investigan de forma independiente casos extraños o paranormales, y un último capítulo que vuelve a conectar con la trama principal, y que deja a los espectadores con más dudas que respuestas.

Cuando comencé a visionar los nuevos capítulos, tuve una agradable sensación de déjà vu. Ha pasado mucho tiempo, y estaba preparada para ver nuevas caras, nueva música, y un montón de efectos especiales. Pues no. A excepción de la primera escena, en la que aparece un OVNI sobrevolando Roswell, todo parece igual de “cutre” que en los años 90, cosa que siempre le ha dado mucho encanto a la serie. La cabecera es exactamente la misma de siempre, y tengo que confesar que cuando vi la frase “The Truth Is Out There” (La Verdad Está Ahí Afuera), un escalofrío recorrió mi espina dorsal. En cuanto a los protagonistas, Mulder ha envejecido muy dignamente, Scully parece haber hecho un pacto con el diablo (y con su cirujano plástico, porque siendo la misma no parece la misma), Skinner seguramente se ha mantenido criogenizado durante estos quince años porque no ha cambiado nada, y el fumador… del fumador mejor no hablo, que he prometido no hacer spoiler.

Mulder ha envejecido muy dignamente, Scully parece haber hecho un pacto con el diablo - difunde       

Quince años después, Mulder y Scully están totalmente distanciados. Ya no son agentes especiales, ella sigue practicando la medicina y él no ha dejado la investigación OVNI, aunque lo hace de forma clandestina. Un millonario filántropo, dueño de un programa de televisión dedicado a las conspiraciones, los reúne de nuevo para proporcionarles pruebas que resolverán definitivamente todos los sucesos acontecidos el pasado. El giro argumental más interesante es la aceptación de que el mundo no es igual que entonces. Desde los atentados del 11-S la humanidad ya no mira al cielo para preguntarse si nos manejan desde allá arriba, sino que todo parece indicar que “la verdad está aquí dentro”. Posiblemente, el misterio de las abducciones sea más humano que otra cosa…

Por otro lado, confirmamos lo que ya sabíamos pero nunca se dijo en voz alta: los dos protagonistas tuvieron una larga relación sentimental, de la que nació un niño dado en adopción para protegerlo de la conspiración que los persigue desde siempre. Encontramos a una Dana Scully mucho menos aséptica, con la mente más abierta a explicaciones poco ortodoxas, y que arrastra un inmenso dolor y un gran sentimiento de culpabilidad. Enfrente, Mulder se ha vuelto más escéptico, quiere creer pero cada vez le cuesta más. Su separación de las personas que más ha amado, lo ha vuelto a un hombre amargado y solitario. Sin embargo, quien tuvo retuvo, y en cuanto les ponen las pruebas delante, el afán investigador de los protagonistas resucita, y pronto se las apañan para conseguir que se reabra la sección de Expedientes X dentro del FBI.

A partir de aquí, vuelven las aventuras y los misterios. Se tratan muchos temas que nos apasionan a todos, algunos clásicos y otros más actuales. La tecnología extraterrestre, la manipulación genética, los chem-trails, the Hum, el Gollem, el control mental, la telepatía, conspiraciones farmacéuticas… Todo ello salpicado de bastante sentido del humor, tal y como nos tenían acostumbrados, y de poca acción. He echado bastante de menos un punto de vista más científico y riguroso. Los dos agentes parecen haber dejado de buscar la verdad, para ir al encuentro de lo extraño sin más.

Al final de la temporada nos presentan a dos nuevos agentes del FBI, mucho más jóvenes, que parecen ser una copia (bastante burda, según mi opinión) de Mulder y Scully. Parece ser que no está nada claro que David Duchovny y Gillian Anderson vayan a continuar en la serie, por lo que nos han metido con calzador estos dos nuevos personajes, que a mi parecer no tienen el gancho de los otros. Por otro lado, el último capítulo es nefasto… Todo ocurre demasiado deprisa, el argumento está cogido con pinzas, y por mucha ciencia ficción que estemos viendo, nada es creíble. Además, deja muchísimas preguntas en el aire, por lo que la desaparición de los míticos agentes especiales puede llevar a este proyecto a la hecatombe.

Cuando una puerta se cierra es mejor no volver a abrirla - difunde       

Sentimientos encontrados, sensación agridulce… Durante estos años hemos madurado, investigado y visto productos de mucha calidad. Quizá todo ello me lleva a pensar que cada cosa tiene su tiempo, que cuando una puerta se cierra es mejor no volver a abrirla. Pero tengo claro que le debo mucho a esta serie, y que durante muchos años me abrió las puertas del misterio desde la ficción, junto a otros programas de investigación más seria. Y sólo por eso vale la pena seguir siendo fiel a Expediente X.

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