Felices como asesinos (o cómo se crea una pareja de sádicos criminales)
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En verano me gusta desconectar un poco del trabajo (supongo que como a todo el mundo) y por eso en vez de libros de psicología y desarrollo personal recurro a géneros muy diferentes. Este año me he decantado por leer frente al ventilador novela juvenil o novela negra-policíaca.

Felices_como_asesinosNovela negra… eso pensaba que era el libro titulado “Felices como asesinos” que cogí hace un par de semanas en la biblioteca. Me imaginaba una obra de ficción donde existe una pareja de asesinos, dos policías que los buscan y luego se enamoran, un personaje peculiar que hace su aparición, música jazz, referencias literarias, seducción… En fin, este tipo de cosas. Cuando empecé a leer y vi que el autor, Gordon Burn, hacía descripciones tan pormenorizadas de los personajes, fechas y situaciones intuí que no estaba ante una ficción… Efectivamente, al leer la contraportada con más atención (la verdad, creo que cuando cogí el libro ni la miré), descubrí que el libro narraba el caso de Fred y Rosemary West, brutales asesinos residentes en Gloucester desde los años 70. Los West raptaron, torturaron y asesinaron a más de 12 chicas jóvenes de los alrededores y luego las enterraron, tras desmembrar sus cuerpos, bajo diversas partes de su propia casa, el número 15 de Cromwell Street… Realmente una descripción así deja sin aliento, no era el tipo de novela negra que yo esperaba leer pero ya que la tenía entre las manos decidí proseguir y terminarla.

Tengo que decir que el libro está excepcionalmente bien escrito y no se recrea en los detalles morbosos (que habría sido lo fácil), más bien habla de ellos desde la perspectiva de un investigador imparcial. Aun así, su lectura implica sumergirse en el horror de dos mentes perversas y manipuladoras, y en los bajos fondos una sociedad postindustrial de los años 70 en el que la violencia brutal, la ignorancia, las drogas, la desestructuración familiar y la miseria definían al estrato social mayoritario.

Los asesinos, Fred West y Rosemary West eran hijos de ese entorno en ebullición. Uno de los principales aciertos que veo en el libro es que presenta a los personajes desde que eran niños, en el seno de sus propias familias. Para un lector atento que busque comprender las causas de tanto mal y tanta perversión en esta pareja siniestra, no resulta difícil establecer una relación entre lo que vivieron siendo niños inocentes (sí, todos los bebés nacen inocentes, tendremos que dejarlo claro de una vez, quien haya mirado a los ojos de un bebé sabrá lo que digo) y lo que hicieron posteriormente.

Fred West, el marido asesino, se crió en una familia pobre e ignorante del entorno rural. El padre era una bestia que azotaba a sus hijos casi con cualquier cosa y la madre vivía una relación “asfixiante” e insana con su hijo… No hay muchos datos pero sí una fuerte sospecha (y afirmación por parte de otros investigadores) de que abusó sexualmente de él durante largos años, hasta que fue adolescente. Por increíble que parezca, hay madres desequilibradas que abusan de sus hijos, es menos frecuente que en el caso de los padres pero infinitamente más desestabilizador. Laura Gutman en su libro “Amor o dominación” cuenta cómo el hecho de que sea la madre, la persona que biológicamente está diseñada para proteger y amparar a una criatura, la que depreda y abusa de su propio hijo es tan difícil de asumir para la conciencia que ésta tiene que escindirse y “enloquecerse”. Es decir, que no se podría sobrevivir a este horror contranatura sin que la conciencia idease mecanismos para tergiversar la realidad…

Por su parte, Rosemary West, la mujer de Fred, también vivió en una familia en la que el padre era un hombre autoritario y obsesivo que hacía trabajar y limpiar a los hijos de forma completamente irracional y cuando no cumplían sus expectativas (que era la mayoría de las veces) les propinaba palizas brutales. Este hombre también abusó de Rose West desde que era una niña, y lo siguió haciendo hasta incluso cuando fue una mujer casada (el matrimonio West realizaba tríos con el padre de Rose). La madre de Rose, que también era duramente maltratada por su marido, la abandonó cuando ésta tenía 15 años, dejándola sola con unos familiares. Se fue un día de la casa, sin más, sin avisar, sin dejar una nota o una indicación, y nunca se excusó o se disculpó por ello, algo que Rose admitió no haber superado nunca.

Undated handout photo of Fred and Rosemary West and their home 25 Cromwell Street in Gloucester, where the Wests buried nine of their victims. The house was was bulldozed in October 1996. See PA Story CRIME Soham. PA Photo.
Undated handout photo of Fred and Rosemary West and their home 25 Cromwell Street in Gloucester, where the Wests buried nine of their victims. The house was was bulldozed in October 1996. See PA Story CRIME Soham. PA Photo.

Hasta aquí tenemos a dos personas heridas hasta lo más profundo de sus almas, ultrajadas, violentadas y abusadas sexualmente que un día se juntan, se casan y… crean un verdadero infierno dentro de su hogar. No era de esperar otra cosa muy diferente. Si queréis ver sus caras, aquí los tenéis. Dicen que la cara es el espejo del alma, pero ciertamente esas sonrisas que miran a la cámara no parecen tan siniestras como eran en realidad.

Ya casados, los maltratos del matrimonio West, especialmente de Rosemary, hacia sus propios hijos y sus víctimas no tienen límites… Dentro de casa, se dirigen especialmente hacia la hija mayor, Anne Marie, de quien ambos progenitores abusan sexualmente, de forma habitual, desde que tiene 8 años y de la manera más perversa imaginable. En fin, mi intención aquí no es dar más detalles escabrosos de la historia (os recomiendo leerla, es un libro duro pero bien escrito), sino compartir con vosotros algunas conclusiones que he obtenido tras la lectura.

La primera, es que el sadismo y la perversión no son frutos “del azar” ni de la genética. Se gestan en ambientes donde el abuso, la violencia, la locura y la manipulación alcanzan extremos escandalosos, lo cual genera individuos con una enorme furia interna y deseos de venganza. No hay más que ver los antecedentes que sabemos del matrimonio West para darnos cuenta. Pero es más, probablemente hay muchas otras cosas terribles que sucedieron que los investigadores no han podido averiguar. Todos sabemos que los asuntos turbios, más si conciernen a dinámicas familiares, son muy difíciles de destapar y quedan como secretos. Quien sabe lo que estos implacables asesinos tuvieron que sufrir y soportar cuando eran niños que esperaban lo que todas las criaturas, cobijo, comprensión y amor.

Como segunda conclusión, apuntar que aunque la violencia y el abuso son graves por sí mismos, el mayor daño para la salud mental de una persona se produce cuando se tergiversa la realidad y se normaliza este nivel de violencia. Por ejemplo, Fred West le decía a su hija Anne Marie, de la que abusaba habitualmente, que era “normal” lo que hacía, que todos los padres se acostaban con sus hijas, que dejara de quejarse porque lo hacía por su bien y su futuro marido le estaría agradecido. También le decía que Rose era una buena madre que le daba palizas y la humillaba con razón, porque se lo merecía, que ella era la mala hija. Anne Marie realmente creció con estas ideas en la cabeza y cuando a los 17 años salió por primera vez de casa de sus padres, fue para ella una conmoción ver que las cosas que eran normales en su familia no ocurrían en todos sitios. Que la violencia y el abuso no era algo que estaba “bien” y que ella era la que obraba “mal”. Este choque con la realidad le permitió nombrar el maltrato sufrido, repudiarlo y, tras mucho tiempo, sobreponerse a él. De hecho hoy Anne Marie West es una mujer equilibrada que lleva una vida normal, escribió un libro sobre su infancia de pesadilla y ha concedido numerosas entrevistas. Si Anne Marie no hubiera tenido la oportunidad en su vida de ver su vida atroz como lo que realmente era (atroz, y no normal) ¿quién sabe lo que hubiera sucedido? ¿Estaríamos ante una nueva homicida o futura mujer abusadora de sus propios hijos?

Por último, hay quien se pregunta por qué existen personas que crecen en ambientes violentos y no se vuelven asesinos o abusadores. Bueno, la violencia y el abuso tienen muchas caras y muchas formas, en nuestro mundo actual hay violencia por los ámbitos más insospechados (aunque a veces no se la nombra como esto). Hay quienes la derivan hacia sí mismos, por ejemplo, y se maltratan (a veces relacionándose con personas peligrosas y sádicas) o se acaban suicidando. Otros calman su furia interna con la bebida o drogas duras y nunca salen de estas adicciones. Otros se aíslan de la realidad y enloquecen o se quedan para siempre metidos patológicamente en su mundito y teniendo miedo de todo. Y otros transmiten la violencia en ámbitos variados y se convierten en jefes tiranos, policías corruptos, ladrones agresivos, gurús estafadores, padres despreciativos, profesores crueles o manipuladores verbales que se alimentan de la autoestima y la dignidad de sus víctimas. Lo queramos ver o no (a veces los mecanismos son muy sutiles) la violencia recibida y no admitida como tal siempre se transmite a los descendientes o a otros cabezas de turco.

A estas alturas del artículo alguien puede preguntarse: ¿entonces los West no eran responsables o culpables? ¿Acaso no tenían ninguna posibilidad de elección?

El matrimonio West, como cualquier otro matrimonio adulto, era responsable de sus actos y fue justamente condenado. Sin embargo, lo que no se nombra, es que tanto Fred como Rosemary también fueron víctimas. Víctimas de la maldad, la locura, el abandono y la ignorancia de sus propias familias, hecho avalado silenciosamente por la toda la sociedad que los rodeaba (ninguna otra persona de los servicios sociales o de la vecindad acudió jamás en su ayuda).

Se atribuye a Goethe una frase que dice: Jamás he escuchado hablar de un crimen que yo no hubiera podido cometer - difunde       . Bien, me encanta esta frase, porque yo tampoco. Y creo que ninguno de nosotros somos tan virtuosos como para salir indemnes de una historia personal así. Pregunto abiertamente… Si nos hubiéramos criado en este ambiente de perversión, palizas brutales, miedo y mentira, ¿quién nos asegura que no habríamos acabado haciendo lo que los West? ¿Por qué nosotros no? ¿Qué tenemos de especial?

Las personas no somos tan diferentes unas de otras… Actuamos con amor cuando nos han tratado con cuidado y respeto, y reaccionamos con ira y locura cuando venimos de un infierno. Por otro lado el condicionamiento cultural también está ahí. No es lo mismo haber nacido en los 80 en España, que haberlo hecho en Arabia Saudí o en la zona esclavista de Estados Unidos en el siglo XIX. Nuestros valores y la forma de ver el mundo dependen fuertemente del ambiente en que hemos nacido. La verdad que la clase media-baja de la Inglaterra rural y suburbana de los años 70 no era un lugar muy confortable en el que nacer y desplegarse, o al menos así lo describe detalladamente el libro…

En definitiva, si queremos ser personas verdaderamente libres tenemos que empezar a cuestionar lo que nos rodea (esto incluye nuestro ambiente cultural, social y familiar). Salir de la conmoción y la indignación que nos provocan ciertos acontecimientos y empezar a comprender. También tenemos que empezar a cuestionarnos a nosotros mismos en el presente. No somos tan virtuosos. No somos tan perfectos. Y aunque probablemente no vengamos de una pesadilla tan escalofriante como la expuesta en el libro “Felices como asesinos”, también tendremos nuestras miserias personales que comprender, revivir y solventar.

¿Y Tú qué opinas? ¿Estás de acuerdo con lo que se vierte en el artículo o hay algo que no te encaja? ¿También te identificas con la frase de Goethe?

Estaremos encantados de leer tus comentarios y prometo que contestaré a todos.

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Coach personal, profesora, investigadora y creadora de la página www.puedoayudarte.es. En Conspiración o Mentira me gusta tratar temas de actualidad y crítica social, que generalmente no abordo en mi blog. Respecto a mi trabajo, me dedico a ayudar a las personas inquietas e insatisfechas con su vida a recuperar la confianza, mejorar la autoestima y gestionar mejor su tiempo y energía. Me apasiona leer, escribir y aprender (tampoco le digo que no a un buen vino en un sitio agradable). Opino que no hay acción más relevante que conocerse a uno mismo y desde ahí construir nuestro proyecto de vida. ¡Te espero en mis artículos!

19 Comentarios

  1. Me gustaría plantear otra pregunta a los lectores de CoM.
    Puesto que la ciencia no se aclara al definir un límite para las psicopatías, ¿es posible que todos, por supervivencia o egoísmo, tengamos cierta parte de psicópatas?

    ¿Está más sana una persona sin un ápice de psicopatía? o por el contrario ¿el ser humano, como el resto de animales, debe tener ciertos reflejos instintivos en los que no valora ni tiene en cuenta las normas morales o éticas establecidas?

  2. Archivos del misterio, a mí la verdad es que la palabra "psicopatía" no me dice nada. Tampoco soy psiquiatra. Me parece una forma de distanciarnos del problema, creer que ciertas personas "nacen psicópatas" o que cada uno de nosotros "tenemos un psicópata en potencia dentro".
    Creo que la respuesta a lo que planteas es dolorosamente más sencilla: si nos tratan con amor, respeto y cuidado no tenemos ningún motivo para maltratar a otro, ninguno. Si recibimos golpes, insultos, órdenes, mentiras, locura, ambivalencia, miedos que no son nuestros, desconfianza, abandono, sobreprotección, ignorancia, falta de ocmprensión y un largo etcétera, tendremos que desarrollar algún mecanismo para sobrevivir que incluirá hacer daño a otro o a nosotros mismos, o bien invisibilizarnos o endurecernos lo máximo posible para no sentir.

  3. Se nos suele olvidar que somos una especie animal. Que lo que decía Nietzsche, de que "nada de lo humano le era ajeno", es una realidad biológica y no una especulación metafísica. Somos capaces de lo peor y de lo mejor de nuestra especie, es una opción, es el libre albedrío. Ahora bien, quién mal actúa con sus semejantes y entorno, se ha alienado, se ha disgregado, se ha separado del cuerpo social como las partes del cuerpo de Osiris (o QuetzalCoatl), fueron separadas por Seth, su hermano. Y como Seth actúa, "rompiendo" todo lo que ve a su paso. No ve que destruir a otro es destruirse a sí mismo. Separarse o unirse, y bueno, nuestra sociedad capitalista actual, pretende "unir (gobernar) dividiendo" a los humanos a través de los "valores" de la competencia, el egoísmo y la ambición para "crecer sin límite". Cuando lo que nos ha constituido como especie ha sido la colaboración, el altruismo y la compasión para convivir con todo lo que con nosotros existe.¿psico o sociópatas?

    • Alen, precisamente lo que yo opino es que en este caso había muy poco libre albedrío. El condicionamiento familiar y cultural hacia la violencia y la tergiversación de la realidad era tan fuerte, que nadie hubiera podido resistirlo. Si a lo largo de su vida Fred o Rose hubieran buscado o encontrado alguna ayuda externa, alguien que les hubiera dado un poco de luz (incluso un libro, algo), seguramente esas 12 chicas hoy serían alegres ciudadanas de Inglaterra.
      No estoy para nada de acuerdo en que "la naturaleza animal" sea la causante de que surjan asesinos. Es la violencia y el abuso recibidos, si no lo vemos es porque de algún modo seguimos metidos ahí. En fin, cada cual que abra los ojos, mire la realidad (y no las teorías) y entienda…

  4. De acuerdo.
    La naturaleza animal produce cazadores, no asesinos.
    Y en ellos el instinto los conduce a respetar el equilibrio global de la especie cazada. Solo la civilización crea "suicidas" que matan a otros. Y aquellos a su vez, son víctimas y victimarios al mismo tiempo, como afirmaría Dostoievski.
    Esto, porque como eslabones más débiles de la cadena humana, son la expresión de la suma de las millones de pequeñas rabias de cada uno de nosotros. Todos somos las voces que oía, M, el vampiro de Dusseldorf…

  5. Me gusta esa frase Alen: "la naturaleza animal produce cazadores, no asesinos". A veces echamos la culpa de nuestra agresividad al instinto animal. Bien, los animales pueden ser agresivos pero nunca sanguinarios o sádicos perversos!
    Por cierto, nunca he leído a Dostoievski pero ya eres la segunda persona que me ha hablado de él con relación a estos temas. Tengo que echarle un vistazo, seguro 😉

  6. Muy interesante reflexión; comparto aquello de "la violencia se genera en climas de violencia", por desgracia tuve un caso cerca y estoy totalmente de acuerdo.

    • Gracias por tu comentario Rusakova, si te interesa el tema de la violencia te recomiendo enfáticamente leer a Alice Miller y el libro de Laura Gutman que menciono en el artículo. Lástima que ese caso de violencia te haya tocado de cerca… Pero veo que tienes la lucidez y sensibilidad para intentar comprender y no sólo juzgar (eso es lo difícil, juzgar es casi automático). ¡Un abrazo!

  7. Gran artículo.
    Necesito más sobre la frase de Goethe, más explicación, saber más.
    Me ha dado curiosidad hasta leer el libro. Por q nadie acude en su ayuda? Por q somos así?

  8. Gracias NR 🙂

    De la frase de Goethe no sé mucho más, la he visto por muchos sitios pero no tengo constancia si la escribió en un libro o la dijo de forma oral y alguien la recogió. Yo entiendo que se refiere a que cualquiera podemos cometer un acto atroz si estamos bajo las mismas circunstancias del criminal. En este caso, yo entiendo que si me hubiera criado en el mismo ambiente horrible, infernal, perverso que Fred y Rosemary West, no habría hecho algo muy diferente… O hubiera sido de esas personas que "pasan" del tema, que no hacen nada, y que con ello también contribuyen a que el horror se perpetúe.

    ¿Por qué nadie acude en ayuda de los niños? Esa es una pregunta inquietante. En la casa de los West pasaba de todo con los niños. Éstos acudían al colegio lleno de cardenales y sólo en un par de ocasiones los profesores se interesaron y empezaron a averiguar un pelín más, pero pronto Rosemary, que era una mujer manipuladora, les decía que eso no era nada, que todo estaba bien, les invitaba a té… Y luego por supuesto castigaba a sus hijos con terribles palizas por haber "atraído" la atención de los profesores. Durísimo todo. En realidad, yo pienso a nadie le interesaban mucho esos niños vejados y maltratados, esa es la dura verdad, por eso tampoco tomaron molestias en investigar.

    El libro da muchísimos más detalles y creo que no deja a nadie indiferente. Se hace un poco largo, pero merece la pena leerlo si se hace con los ojos abiertos, buscando entender, y no por "puro morbo", pues en realidad tampoco es una novela que se recree en estos detalles. Saludos!

  9. En mi humilde opinión, aunque en general estoy de acuerdo en que el contexto en el que nos educamos y crecemos influye mucho en nuestro carácter y acciones, creo que eso no es aplicable al 100% de los casos. Como comentas, hay personas que han sufrido mucho pero consiguen "superarlo" y son buenisimas personas y padres. Por otra parte, aunque sea un pequeño porcentaje, creo que hay gente mala por naturaleza, sin mas, y que aunque hayan sido criados entre algodones y pudiendo imitar los mejores valores vistos en casa, podrán llegar, finalmente, a degenerar y cometer actos atroces. El pasado influye si, pero no todas las personas son iguales, ni todas nos creemos capaces de realizar cualquier crimen que otras personas hayan podido cometer ( como dijo Goethe mas o menos jeje). Un saludo.

  10. Magnífico artículo, Amparo. Sabes que comulgo con todo lo que planteas. El asesino no nace, se hace, y tú has explicado bien cómo. El lunes, tras leerte, me fui a mi biblioteca para buscar el libro. Lástima que no lo tengan. Seguiré indagando porque me interesa. Igual que nos resultó fascinante por ejemplo "A sangre fría" de Capote 😉 por el acercamiento a la realidad de los asesiones. ¡Enhorabuena!

    • Hola Gloria! Me alegra que te haya gustado el artículo 🙂
      El libro es muy interesante y sorprendente, yo también he leído "A sangre fría" y sin embargo el enfoque de Gordon Burn me parece mucho mejor y más realista. En "A sangre fría" creo que Capote se quedó muy corto y muy "en lo novelesco" al describir la realidad de los asesinos. Realmente parece que eran dos tipos normales, de dos familias normales, de un ambiente social-cultural promedio sin grandes dramas. No sé, a mí no me quedó claro en ningún momento qué pasaba por esas cabezas para que cometieran un acto tan salvaje, Capote escribe maravillosamente pero siento que no investiga a fondo tan bien como Burn.

  11. Hola Raquel y muchas gracias por comentar.
    Respecto a lo que comentas… Efectivamente, se puede sufrir muchísimo y SUPERARLO, pero esto requiere necesariamente un TRABAJO PERSONAL por parte de la persona que ha sufrido el daño. En el artículo pongo el ejemplo de Anne Marie West, a la que humillaron y violentaron de formas realmente horribles y hoy lleva una vida normal, pero eso no es "por casualidad" o "por carácter" sino porque recibió ayuda y sobre todo entendió que lo que pasaba en su casa no era "lo normal".

    El caso contrario que planteas, personas criadas con buenos valores que cometan actos atroces, estoy convencida de que no existe. Es imposible. Una persona no asesina ni tortura sin motivos, sin furia interna, sin venganza desplazada. Que desde fuera nos parece que alguien está "criado entre algodones" es una cosa; la realidad de lo que pasa en el seno de cada hogar es otra muuuuy diferente.

    Un saludo!

  12. Saludos a todos. Para mi parecer la violencia familiar aparte de ser ejercida por personas que muchas veces no tienen el criterio o la moral para entender que solo causa sufrimiento , que es un abuso hacia personas inocentes como los niños , y finalmente traumas y resentimientos , muchas veces son el resultado de que esas mismas personas se levantaron en familas disfuncionales , y tambien la apatia de familiares lejanos , vecinos y autoridades que por indiferencia o por no involucrarse no toman cartas en el asunto.La sociedad como un todo debe siempre de estar atenta de que esto no suceda y no, por comodidad aplicar la politica del avestruz. En muy pocos casos un niño educado con valores y amor escoge el camino de la maldad hacia otros.

    • Hola Juan, es justo como dices. Una persona inocente como es un niño no sólo sufre por los abusos directos, sino también por la apatía de todos los que le rodean… Vecinos, profesores, resto de familiares que en vez de defenderlo miran hacia otro lado, la verdad que es algo terrible.¡Gracias por comentar!
      P.D. De tu frase final yo cambiaría el "en muy pocos casos" por "en ningún caso" pero nada más. 😉

  13. ¡Ese tipo de debates me encantan! Sin duda tienes una gran habilidad para remover conciencias pues no es nada normal la cantidad de comentarios que ha tenido este artículo 😉

    Es difícil saber cómo seríamos y cómo responderíamos ante situaciones tan extremas como las que vivió la pareja West en su niñez, pero en mi opinión influyen dos aspectos básicos, por un lado un acontecimiento que actúe como activador y desate a la bestia (una vez liberada ya no puedes volver a meterla en la jaula), y por otro la genética.

    Parece ser que cuando nacemos, venimos de serie con algunas… llamémosle preconfiguraciones. Está claro que heredamos características de nuestros progenitores, hay miles de ejemplos: enfermedades genéticas que solo afectan a un género, genes que propician la calvicie o la tendencia a engordar, genes que potencian el carácter psicótico… incluso hay un supuesto gen del mal (supuestos más bien).

    En este caso en particular añadiría un último punto, y es el de la comprensión y aprobación mutua. Uno alimentaba el comportamiento del otro con su actitud, su condescendencia, aunque solo fuera en un grupo de dos, se sentían aceptados y entendían su comportamiento como el correcto en su círculo más íntimo, a pesar de saber que no lo era.

    En mi opinión un loco es una persona que no sabe discernir entre el bien y el mal y por lo tanto no se esconde de los actos que hace, un psicópata es algo muy distinto y que por supuesto debe tener un trato muy distinto.

    Saludos

    • Hola hombre de blanco!
      Bueno lo del acontecimiento activador a mí también me cuadra, aunque reconozco que no sé nada de eso. Pero sí, es obvio que uno puede tener un sentimiento reprimido (sea de maldad, de miedo, de tristeza o de lo que sea) y que salga a la luz porque alguna cosa lo ha "tocado".
      Lo del gen del mal es que no lo veo… Me parece una de esas excusas que pone la sociedad para no querer ver las verdaderas raíces de la violencia. El mal tiene tantas caras, proviene de tantos comportamientos, que es de todo menos lógico decir que se encuentra en una porción concreta de nuestro ADN. Puede ser que haya determinados genes que influyen en la agresividad. Pero se puede utilizar esta agresividad para ser un deportista de élite, un tiburón de los negocios, un amante de cine o una persona con un sentido del humor cínico y fuera de lo común.

      Antes que pensar en genes del mal yo te pregunto… Imagínate que naces en un entorno rural aislado en los que la miseria y el sacrificio extremo son el pan de cada día. Tu madre te viola desde que eres un niño y tu padre te azota con látigos hasta hacerte sangrar cuando cometes una falta. Nadie a tu alrededor sale a defenderte. Nadie te enseña lo que es el cariño verdadero sin abuso y sin maltrato. Las únicas referencias que tienes en el mundo son esa familia pobre, ignorante, loca y cruel en un entorno donde presumiblemente todos hacen lo mismo. No se tú, a mí no me hace falta inventarme ningún gen del mal (o ninguna enfermedad psicopática genética) para ver que eso va a acabar en desgracia. No lo pienses, imagínate ahí, imagínate siendo ese niño de 0, 1, 2, 3, 4, 5… 18 años, día tras día, en ese ambiente.

      Obviamente, un personaje herido y malvado como West sólo podía acabar con alguien similar. Podemos y debemos reprobar sus actos, pero la violencia en el mundo sólo "se solucionará" (si esto es posible de algún modo) cuando comprendamos que esos monstruos también fueron víctimas, y sus victimarios ni han sido encarcelados ni siquiera reconocidos.

      Saludos!

      • Gran exposición Amparo. Y sí, crecer en un entorno así puede provocar, y provoca, muchos traumas que, unidos a una distorsión de la realidad, pueden alejar la mente de la víctima hasta rincones peligrosos tanto para él como para sus semejantes.

        ¿Que el gen del mal no existe? Bueno, es probable que no haya un gen responsable al que echar la culpa, pero sí creo que existen determinados genes que propician la agresividad y cierto tipo de trastornos mentales; esta agresividad puede adoptar muchas formas. Hay otros casos de gente a la que abusaron de pequeños y no crecieron convirtiéndose en psicópatas.

        Si dos individuos sufren las mismas circumstancias (exactamente las mismas) y uno de ellos se convierte en verdugo y el otro no, ¿qué condicionante puede haber más que el genético?

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