MANUAL DEL TRABAJADOR
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Cuando tratas de buscar un empleo, sea el primero o el nº108, trata de que sea siempre el que te gusta, no el que te ha surgido. Pues a la larga acabarás quemado, quemarás tu trabajo. Y tu actitud no emprendedora y entusiasta será notada por tus compañeros, los cuales, puede que también acaben quemados contigo.

Cuando consigas el empleo que quieres, asegúrate de que cumplen con los requisitos en el contrato que exige la Ley, según sea el convenio al que estén sujetos.

Cuando lleves un tiempo (tres semanas, meses… ) y ya te hayas adecuado a los protocolos que exigen para cumplir con la tarea de modo satisfactorio, sonríe siempre, siéntete agradecido. Salvo que:

–       Te digan que tienes que echar horas que no te van a pagar.

–       Salvo cuando te deban pagas.

–       Cuando no cumplan con el horario de entre jornadas, que no ha de ser inferior a 12 horas.

–       Salvo cuando saliendo a partir de las once pm, aunque entres a las 14pm, 15pm, no cumplan con el requisito de pagar por nocturnidad.

–       Salvo cuando llegados a un acuerdo apalabrado por: jefe y empleado, este primero termine pasándose lo apalabrado por su cuenta bancaria y te ponga en la calle con tu correspondiente finiquito.

No, ahí lucha por tus derechos y sobre todo siéntete orgulloso de ti mismo, porque al cumplir con los dos primeros puntos:

–       Encontrar un trabajo que te guste.

–       Que cumpla con sus deberes para con tus derechos como empleado por lo menos aparentemente ante la Ley.

Te darás cuenta de que NUNCA TE FALTASTE EL RESPETO A TI MISMO - difunde       , lo que implica que tampoco les faltaste a los demás. Cosa que los otros, quienes son tus jefes, probablemente sí lo habrán hecho.

Porque al incumplir con los derechos de los empleados de cara a la empresa, aunque para la Ley en un papel escrito se defina lo contrario, están faltando a los derechos de los trabajadores, que no son más en realidad, que los derechos humanos.

Así que, si te echan o decides irte, hazlo con la cabeza bien alta, pues si tú no luchas por ti, nadie lo hará.

Cuando te cierran una puerta, te empujan hacia tu destino. - difunde       

Porque perder un trabajo, tampoco es el fin del mundo, si no el comienzo de un nuevo ciclo.

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