Obsolescencia programada
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La tecnología que nos gobierna

Quizá no conozcas el término “Obsolescencia programada”, pero seguro que habrás sufrido sus efectos en más de una ocasión. La obsolescencia programada consiste en acortar la vida útil de un producto de forma intencionada para que éste se estropeé y el consumidor se vea en la necesidad de comprar otro. De primeras puede parecer algo rebuscado y de hecho, se empezó hablar de ese término como un mito, como un concepto un tanto conspiranoico que con el paso del tiempo ha ido adquiriendo mayor fuerza.

El capitalismo es el sistema que rige nuestras vidas y el motor que lo sustenta recibe el nombre de consumismo, sin él el sistema no se sostiene. Si no se consume la economía no crece, se estanca y empieza a retroceder - difunde       , la obsolescencia programada es el engranaje del que se nutre un sistema cuya gula no deja de crecer.

Es curioso pensar que en el tiempo de nuestros abuelos, las compañías competían para conseguir que sus productos fueran ante todo fiables. La gente de aquellos tiempos no vivía en la opulencia, en su mayoría el pueblo era humilde, con un marcado gen ahorrador producto de las penurias que pasaron en tiempos de guerra. Necesitaban poco porque habían vivido con menos aún. Por aquel entonces contar con una lavadora era un lujo del que muchos estaban dispuestos a permitirse tan solo una vez.

Ahora, cuando se nos estropea un aparato lo primero que hacemos es buscar la factura y ver si entra en garantía:

Entra:

No entra:

Siento como brota el odio en mi interior

¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?

¿Cuánto hace que nos inocularon esa adictiva sustancia conocida con el nombre de consumismo? Es curioso ver la facilidad con la que absorbemos e interiorizamos modas caprichosas, es curioso ver como las actuales tribus urbanas no solo no son ajenas a estas corrientes sino que son completamente dependientes. Ahora somos mucho más permeables a la publicidad, hemos crecido con ella y está presente en nuestro día a día; vayas donde vayas no te librarás de ese seductor aroma creado por el marketing.

Aunque los distintos gobiernos (me refiero a gobiernos decentes, el español no computa aquí) intentan poner freno a esas prácticas deshonestas imponiendo sanciones a las empresas que diseñen y fabriquen productos con el fin de durar menos, es difícil que un gobierno se ponga realmente serio en esta cuestión porque precisamente una buena parte de la economía de naciones depende de ello. Necesitan que consumas.

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Es triste, pero así funciona. Si vas a la tienda en la que compraste el producto te encontrarás con un dependiente muy bien instruido que te dirá que no merece la pena arreglarlo, que te saldrá más a cuenta comprar este otro que tiene nuevas funcionalidades y que, por cierto, casualmente se encuentra en oferta.

Quizá la opinión de un don nadie como yo tenga poca credibilidad para ti, pero hay muchos que están batallando en esta cruzada. Laura Rubio, portavoz de la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERESS) dijo lo siguiente:

“Ya no es sólo el chip que programa el fin del producto, sino aparatos que no se pueden abrir porque en vez de tornillos, están pegados, o materiales que son de plástico, se rompen, y por tanto es imposible que se puedan reutilizar”

Laura Rubio     

Vivimos en una sociedad tecnológica que necesita renovarse, los nuevos estandartes envejecen con rapidez y los nuevos modelos aparecen en meses, incluso semanas. El consumidor ya tiene interiorizado el concepto de caducidad y ni siquiera hace falta esperar a que la obsolescencia programada haga acto de presencia para comprar el nuevo modelo en ocasiones, pues somos nosotros mismos los que queremos la novedad, los que queremos estar a la última.

La industria ha conseguido crear al cliente permanentemente insatisfecho, un cliente dependiente y demandante de novedades, pequeñas actualizaciones de la misma fórmula, distintos colores para un mismo vestido. Quizá el problema radica en nosotros mismos, en la sociedad que el capitalismo ha alimentado, reprendido y reeducado hasta convertirnos en autómatas sociales dependientes de él. ¿Así pues, de qué nos quejamos? ¿Tenemos derecho a criticar los males de la obsolescencia programada desde nuestro Iphone nuevo?

meme emo

Si no estás en el trabajo o en la playa, te recomiendo la visualización de este vídeo. En él encontrarás datos muy interesantes sobre este monstruo nacido del capitalismo, criado por las grandes empresas y alimentado por nosotros mismos. (no en serio, si estás leyendo esto desde la playa déjalo y ve a darte un buen chapuzón).

Si has llegado hasta aquí quizá estés interesado en “ensuciar” un poco la cajita blanca que tienes debajo y dejar tu opinión. 😉

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Apasionado del misterio en todas sus formas. La verdad está escondida ahí fuera y yo soy de los que sale a su encuentro a abrazarla. Nunca he creído que esos temas fueran tabú, la curiosidad es innata a nuestra especie, está en nuestro ADN, solo se trata de utilizar el canal de transmisión correcto para despertarla. Soñador diurno.

1 Comentario

  1. Muy buen articulo , te abre los ojos hacia la realidad q se nos ha impuesto y q muchas veces caemos en su juego. Espero q mas personas puedan darte cuenta de esta conspiracion

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