PROYECTO KIRAN HADHI YOGANA: UNA LLAMADA A LA ESPERANZA
5 (100%) 2 votos

Llega el final del año, y con él los buenos sentimientos, la armonía, y en general el buen rollo. Sé que con la que está cayendo, cada vez nos resulta más complicado encontrar algo positivo que nos haga recuperar la fe en la raza humana. Así que hoy he decidido traeros una de esas cosas que suelen pasar desapercibidas a la mayoría: una buena noticia - difunde       .

Todos nos hacemos una ligera idea de cómo se vive en la India. Una sociedad con costumbres fuertemente arraigadas, un país que se debate entre la modernidad y sus tradiciones. Es uno de los países asiáticos más potentes, pero sin embargo ocurren cosas que en occidente son ya impensables.

Water_Image1

Una de esas cosas es el poco valor que tiene la mujer en una sociedad que se define como patriarcal y patrilineal. ¿Qué significa esto? Los hombres son el pilar fundamental de las familias, sólo ellos trabajan y traen el sustento a casa, dando seguridad y estabilidad al hogar. Por eso, sobre todo entre las castas más pobres, las familias siempre van a preferir tener hijos en vez de hijas. Un varón significa tener un futuro, pues cuando crezca podrá ser independiente y no supondrá ningún coste adicional a la economía familiar. Sin embargo una niña supone un esfuerzo añadido, ya que para poder casarla llegado el momento, habrá que proporcionarle una buena dote para que logre un matrimonio adecuado. El sistema de casamientos con dote fue prohibido ya en la década de los 60, sin embargo se sigue practicando de forma silenciosa. Por otro lado, y debido a la falta de recursos económicos de muchas familias, el matrimonio infantil es algo que está a la orden del día. La mayoría de las niñas son casadas a los 14 años.

Por lo tanto, en un país donde la mujer sufre constantes abusos, violaciones y vejaciones, debemos sumar otro drama, que parece estar creciendo. Los feticidios femeninos. Aunque no existen datos concretos sobre estas prácticas, no hay más que ir a las estadísticas. En el censo de 2011, la proporción en la India era de 940 mujeres por cada 1000 hombres. Pero si nos vamos a las cifras de menores de seis años, la ratio es de 888 por cada 1000. Aunque el Gobierno indio ha tomado medidas contra el aborto selectivo, apenas existen denuncias contra estas prácticas.

Ahora vamos a viajar a Piplantri, una pequeña localidad de 8.500 habitantes en el Estado de Rajastán, al norte del país. Este sitio es poco más que un desierto. Debido a la explotación de canteras de mármol, el motor económico de la zona, la deforestación ha destrozado todo su entorno, todo su ecosistema. A causa de esta desertización, es muy complicado encontrar agua potable ya que la lluvia arrastra la poca vegetación de la superficie, llevándose consigo las sales minerales y los nutrientes necesarios.

Después de todo lo que os he contado, os preguntaréis: ¿dónde está la buena noticia? Desde hace unos años Piplantri se ha convertido en un ejemplo de lo que debe ser un desarrollo sostenible, respetuoso con el medio ambiente y promoviendo los derechos humanos. ¿Cómo lo han conseguido? Muy sencillo. Hablemos del proyecto Kiran Hadhi Yogana.

niño arbol

Cada vez que nace un niño la comunidad lo celebra con cantos y danzas, un varón siempre es bienvenido. Pero cuando nace una niña también hay motivo para la alegría y la celebración. De forma voluntaria, las familias que se acogen a este programa plantan 111 árboles en honor de cada pequeña recién alumbrada. Además, junto a esos árboles plantan aloe vera para evitar que las termitas se coman sus troncos. Con respeto, dedicación y exquisito cuidado, las familias y las niñas – cuando tengan capacidad para ello -, se responsabilizan de cultivar los árboles y obtener los frutos que de ellos se obtengan. También de forma voluntaria, los padres se comprometen a aportar un depósito fijo de 21.000 rupias (271,5 euros) para el futuro de sus hijas. El resto del pueblo contribuye con 10.000 rupias más para hacer un total de 31.000 (400 euros) para cada niña. Si las familias no puedan aportar la cantidad más alta, ésta corre a cargo de la comunidad.

Con esto, cuando la niña sea mayor de edad podrá vender los árboles plantados, cuyo valor se estima en unas 50.000 rupias cada uno. De esta forma, su futuro está asegurado. Si decide casarse la familia no tendrá problemas para aportar la dote, y si decide estudiar tendrá dinero para poder ir a la universidad e independizarse. Los resultados están a la vista: la proporción de niñas y niños se ha invertido en los últimos años hasta llegar a los 48 niños y 52 niñas; con una natalidad anual de 50 a 62 niñas. Además, esas niñas podrán esperar a ser adultas para decidir qué será de su vida.

piplantri

Por otro lado, este proyecto ha traído numerosos beneficios a la comunidad. Se calcula que ya hay plantados unos 285.000 árboles en un área de 2.000 hectáreas. La reforestación de la zona ya es un hecho, y donde antes había que cavar 200 metros para encontrar un pozo de agua, hoy se encuentran numerosos pozos a tan sólo 3 metros de profundidad.

En el ámbito económico, se han creado diversas cooperativas femeninas dedicadas a la manufacturación de productos de aloe vera, consiguiendo que el 80% de las mujeres de la aldea sean el motor del desarrollo del campo. Estas mujeres cobran 200 rupias al mes, más los dividendos de los beneficios obtenidos por la venta de los productos. Además, debido al éxito de ventas, se está pensando en utilizar la madera y el bambú para la fabricación artesanal de mobiliario casero, y así dar trabajo y generar ingresos para otras mujeres del pueblo.

un niño un arbol

La revolución natural de Piplantri está relacionada con el ciclo vital, ya que también se plantan 11 árboles cada vez que alguien muere, para honrar la memoria del difunto. Es una forma de celebrar la vida y la muerte en conexión con la naturaleza. Otra costumbre que está arraigando es que las niñas adornan sus árboles con diminutos cordeles de colores, en relación con la fiesta hindú Raksha Bandhan, en la que las chicas atan un hilo en la muñeca de los chicos como símbolo de hermandad. Son conscientes de que los árboles son una parte importante de su familia.

un niño un arbol

El Gobierno de India ha premiado esta iniciativa por conjugar un entorno limpio junto al desarrollo de los derechos de las niñas, y distintos expertos ya han puesto nombre a este movimiento: eco-feminismo. Más allá de calificativos, es un hecho ejemplar, embebido de esperanza y buen hacer.

Mi deseo para todos nosotros es que cunda el ejemplo, y que proyectos así inunden el Planeta Tierra. - difunde       

2 Comentarios

    • Muchas gracias Gema!! El mundo del misterio y las curiosidades no siempre nos trae miedo o asuntos tenebrosos. Me animas a seguir investigando, espero que sigas disfrutando con mis artículos. Feliz 2016!

Dejar respuesta